Mi disertación filosófica
¿Es útil la asignatura de Filosofía hoy en día?
Adrián Marcos Vázquez B1.1I
El origen del revuelo hay que buscarlo en los criterios de utilidad/rendimiento de cada
asignatura con vistas a la futura capacitación profesional del alumno, que en el caso de
asignaturas como Filosofía queda muy por debajo de la media, lo que la relega al cajón
de las materias susceptibles de ser eliminadas. Por ello es imprescindible preguntarse si
realmente es útil la Filosofía hoy en día. Y esa pregunta se debe hacer desde la distancia,
tanto espacial, sin mancharse con posicionamientos político-ideológicos previos, como
temporal, pensando que hablamos de cuestiones que van a afectar al futuro a medio y a
largo plazo.
Lo primero que necesitamos pues, es saber qué es eso de la Filosofía, eso de “amigos de
la sabiduría”, porque lógicamente nadie quiere ser amigo de la ignorancia.
La filosofía es únicamente el ejercicio último de la razón y el entendimiento, ni más ni
menos. No es la acumulación de conocimientos, sino la herramienta que nos lleva a ellos,
la que nos explica por qué y para qué los adquirimos o pretendemos hacerlo. Es la
versión 2.0 de la capacidad intelectual, donde tras una primera versión en la que se nos
ofrecían únicamente pantallas de datos e imágenes pregrabadas, como un capítulo de
dibujos animados, ahora el programa nos da herramientas para que cada uno haga sus
pantallas, sus respuestas, su forma de ver la realidad, es el “Minecraft” de la intelectualidad.
Y efectivamente tienen razón los que defienden que no son conocimientos eficientes o
útiles que reporten en un mejor perfil profesional o de mayor competitividad, e incluso
que muchas de las cuestiones que se planteaban filósofos de la antigüedad ya están
superadas por el conocimiento colectivo; y también es cierto que muchas de las horas y
clases de Filosofía que se han cursado a lo largo de los años, no son sino una larga lista
de nombres, fechas, títulos de obras, e incluso terminología que los alumnos han
empleado sin saber realmente lo que significaba. Es decir, un cubo lleno de datos pero
que realmente está vacío de contenido y conclusiones para los pobres alumnos que
hubieron estado horas y horas llenando… y para más inri, esto puede en algunas ocasiones
ser extensible a otras asignaturas del currículum tales como la Historia. No se puede negar
que los peores datos de empleabilidad de todas las ramas del saber lo ocupan las
Humanidades, y que muchos alumnos incluso después de haber obtenido calificaciones
excelentes en estas asignaturas, si al cabo de los años se les pregunta por algunos
contenidos básicos de las mismas, resulta que no tienen nada, no quedo nada…. y entonces
uno puede llegar a la conclusión que fueron innecesarias.
También es cierto que en nuestro país desde la Edad Media la Educación casi nunca ha
podido volar sola y ocuparse y preocuparse sólo de sí misma, sino que ha sido lastrada y
ligada a otros conceptos, el primero la religión, luego la política y finalmente la economía…
¡Mucho peso va a ser ese para que un pájaro tan grande pueda alzar el vuelo!!!
La prueba del algodón es la larga lista de leyes de Educación que nos alumbran en las
últimas décadas: LOECE, LODE, LOGSA, LOCE, LOMCE o Ley Wert, Ley Celaá y
LOMLOE.
La reforma del Ministro Wert que desalojó a la Filosofía del pódium curricular buscaba
con buena intención el obtener unos perfiles profesionales que nos permitan ser
competitivos en el futuro, pues no podemos negar la realidad de vivir actualmente en una
carrera donde globalidad y competitividad van de la mano; y la obligación del gobernador
y legislador es no abstraerse de esa realidad y permitirnos a los gobernados optar a esa
carrera en la mejor de las condiciones. Por eso el señor Wert definió como objetivo de la
Enseñanza en España la “Creación de ciudadanos empleables y capaces de competir en
el libre mercado”.
El objetivo final de la llamada Ley Wert era la sustitución de Ética y Filosofía por una
formación empresarial y económica de competitividad. Pues también es cierto que la
amplitud curricular es finita y si uno mete algo en el cajón a lo mejor debe de sacar otra
cosa en su lugar. Y vista la evolución de estas asignaturas durante años, puede que no
falte razón en ser las primeras nominadas a la expulsión.
Quizás parte del poco respeto que estas asignaturas han generado en los legisladores se
debe al demérito tanto de algunos de los docentes que las han impartido como de los
centros educativos e intelectuales en nuestra sociedad, donde se pierde el espacio para
el diálogo y la discusión constructiva para convertirse en bien en centros expendedores
de titulaciones o centros comerciales donde el producto a mercadear es la educación.
Quizás si uno vuelve a leer y entender el auténtico sentido de la filosofía; como una base
de reflexión, de duda, de obtención de conclusiones, aunque nunca categóricas, se
puede encontrar con que son los fundamentos de la ética, de la justicia, de la economía y
de la política; y entonces uno ya tiene algo más de reparo en “borrarlos” o
“pingonearlos” de un currículo digno.
Desde el conocimiento de la FILOSOFIA con mayúsculas, vamos a cuestionar todos los
valores absolutos, incluida la democracia. No sólo sirve para enseñar a los ciudadanos a
ser críticos, sino para algo más importante, para que no olviden que deben ser libres.
Libres de pensar, libres respecto a los mercados, respecto a las corrientes, etc…
Vivimos años donde se están volviendo a imponer unos peligrosos populismos, donde
las fake news y las redes sociales permiten modelar la opinión pública de forma
interesada. A veces algunos “corderos” de libertad de comunicación encierran “lobos” de
“manipulación”. Diferenciarlos sólo es posible con la reflexión personal y el cuestionamien t o
de todas las ideas.
Resulta curioso como si volvemos a la etimología de “Filosofía”, los que se declaran
enemigos de filosofar en aras de un mayor rendimiento, al final se vuelven amigos de la
tecnificación, del mercado, del alineamiento ideológico e intelectual, del borreguísimo y
de la “ignorancia”.
Ahora de hecho parece que lo más importante es el conocimiento científico y técnico; y
cierto es que las carreras STEM y sus sectores son los de mayor empleabilidad y más
competitivos, y yo como alumno en formación tengo que tenerlo en cuenta; pero no es
menos cierto que conforme la sociedad tecnológica siga su rápido avance, el ser humano
en cuanto a su capacidad técnica y cognitiva va a ser muy fácilmente superado y
sustituido por esa tecnología : Inteligencia Artificial, Automatización, Redes Globales,
etc…y sin embargo algo irá volviendo a ser diferenciador, y ese algo es el Humanismo.
Las Humanidades, con la Filosofía a la cabeza, y otras como la Historia o el Arte en
retaguardia, son las que se han encargado de mantener viva la curiosidad y de fomentar
la mentalidad crítica; de conocer lo que hace feliz e infeliz a un individuo y a una
sociedad; y todas esas herramientas serán totalmente necesari as y cada vez más
decisivas en las sociedades tecnológicas del cercano futuro.
Se están acabando los años en que una empresa de cazatalentos se paseaba por los
centros educativos de prestigio repartiendo contratos a los mejores expedientes, cada
vez más se buscan perfiles de gente que SEPA PENSAR, y no tanto de gente con
grandes habilidades, dado que esas habilidades pronto se ven superadas por la propia
tecnología. Ya no se busca al listo que sepa la solución a una pregunta, sino a los que
saben formular las preguntas adecuadas; no se buscara al que adivine cuál es el camino
correcto a elegir, sino a los que sepan encontrar los diferentes caminos que se pueden
abrir y a los que sepan explorar las soluciones y repercusiones que tendrán estas. Y todo
eso señores es FILOSOFÍA.
Por lo tanto, ahí está la respuesta, quizás la Filosofía hoy no es muy necesaria, pero una
cosa es segura, el día de mañana será imprescindible, y esos días no están muy lejos.

Comentarios
Publicar un comentario