Los símbolos de la filosofía

 Los Símbolos de la Filosofía 

 “El pensador” 

 “Le Penseur” de Auguste Rodin , 1880-1881 

 Adrián Marcos Vázquez 





He elegido este símbolo además de las cuestiones simbólicas o filosóficas que ahora explicaré, porque tuve la oportunidad de verlo este verano en París, donde pasamos las vacaciones. 

Esta impresionante figura de un hombre sentado, desnudo, con la cabeza apoyada sobre su puño derecho en actitud pensativa, realmente se elaboró en un principio como una parte de la Puerta del Infierno de Dante Alighieri, representando el mismo la figura del poeta como una persona que pese a tener un cuerpo sufrido y torturado, es a la vez soñadora, pensadora, libre y creadora. Por eso el primer nombre de la escultura fue el de “El poeta”, pero tras recibir críticas por representar desnudo a Dante optó por denominarlo simplemente “El pensador”. 

Esta figura además esta inspirada en las figuras renacentistas, donde como sabemos el hombre se sitúa en el centro del objetivo, y nada más representativo que un hombre desnudo y pensando ensimismado, concentrado, aislado de todo lo demás, sin importarle su desnudez, sólo centrado en su razonamiento.

Ese mismo efecto de protagonismo del ser humano y su pensamiento pudo verlo Rodin reflejado en obras como el “Ugolino” de Jean Baptiste Carpeaux (1862), que también pude apreciar en el Museo d´Orsay, o dos de las obras del genial Miguel Angel: la escultura de Lorenzo de Médici, “Il Pensieroso” (Basílica de San Lorenzo, Florencia) o la figura pintada del Profeta Jeremías en su “Capilla Sixtina. 


Antes de relacionar este u otro símbolo al concepto de “Filosofía”, debemos conocer bien el significado real de esta ciencia. Para eso debemos comenzar fijándonos en su etimología: “Amigo (Philos) de la Sabiduría (Sofía)”. Es decir el amor y el desarrollo del pensamiento y del conocimiento. 

Pero no hemos de entender aquí el conocimiento como un simple cúmulo de ideas recibidas y aprendidas, sino como el conjunto de reflexiones y pensamientos propios de un individuo que le lleva a obtener por el mismo determinadas respuestas a las cuestiones que se plantea. Es lo que se conoce como el “Logos”. Este “Logos” no llega al ser humano de forma espontánea o innata, sino que se ha alcanzado como una evolución en el conocimiento del ser humano como especie y sociedad. Desde los primitivos “Mitos y Leyendas” que mediante fábulas y creativas historias inventadas que se transmitían por tradición oral servían para ofrecer a los miembros de una tribu las respuestas a sus preguntas, a sus miedos y a sus oraciones, aun cuando esas respuestas eran imposibles o muy difíciles de justificar ; se pasa ahora al “Logos” o “Conocimiento” como fuente de las diferentes respuestas que cada individuo puede llegar a elaborar mediante la lógica, la razón, la observación, el recuerdo e incluso la intuición.

Esos mitos que responden mediante esas fábula inventadas desde la antigüedad a todo tipo de cuestiones trascendentales como el origen del mundo, el origen del ser humano o el sentido de la existencia misma; dejan de ofrecer respuestas satisfactorias cuando el ser humano las pone bajo la lupa de la lógica, de la razón, de la experiencia o incluso de los sentidos. 

Por eso en la Grecia clásica, cuna de las ciencias occidentales, hubo ya desde el siglo VI a.C. personas que empezaron a alcanzar y desarrollar este “Logos”, son los miembros de la Escuela de Tales de Mileto. Estas personas viven en las primeras sociedades democráticas, donde cada individuo se respeta y se tiene en cuenta el pensamiento y decisión de cada individuo y donde además pueden recogen las experiencias e ideas de sus compatriotas que viajan comerciando por todos los países o reinos del Mediterráneo y alcanzar a ver lo ilógico e irracional de diferentes mitos para explicar una misma pregunta. 

Este “Logos” sobre el que se asienta la Filosofía es el resultado del pensamiento “Individual”, que aunque pueda basarse en enseñanzas y razonamientos de otras personas, solo se puede desarrollar en la mente del individuo de forma introspectiva. Nuestro “pensador” puede seguir un método, puede usar diferentes herramientas aprendidas, pero su trabajo siempre tiene lugar en esa cabeza que se apoya sobre el puño. La Filosofía es el ”Camino del Logos”, y al igual que en la Filosofía Oriental del Taoísmo, el TAO o el Camino se tiene que “seguir solo”. 




No quiero terminar sin reflejar otra escultura del Museo D´Orsay que podría haber usado para elegir otro símbolo de la Filosofía, y me refiero a Atenea y su Lechuza. Representada aquí en una impresionante escultura de más de tres metros encontrada en una villa romana en Velletri (Velletri Pallas), y que es la copia en mármol más famosa del bronce perdido del griego Kresilas. 

Atenea es la diosa griega de la Sabiduría, la hija predilecta de Zeus que era además la más inteligente y sabia de los habitantes del Monte Olimpo. Precisamente un Mito que recoge las cualidades del “Logos”.

Y para despedirme, aprovecho este escenario del museo parisino de arte impresionista del siglo XIX que induce al observador al pensamiento interior, al razonamiento, a “Pensar”…



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