PANDORA, EPÍTOME DE LA FILOSOFÍA Y DE LAS FILÓSOFAS

   Estoy seguro de que tú, querido lector, ya conoces el mito de Pandora, pero por si acaso te has despistado recientemente en la mitología, lo recordaré una vez más:

 Todo comienza tras el robo de carne y fuego que Prometeo realizó para otorgárselos a los hombres, siendo así castigado a una eterna tortura, en la que una feroz águila devoraba su hígado cada mañana, regenerándose este por la noche y repitiendo el ciclo. Pese a la crueldad del castigo, Zeus no se conformó y estaba decidido a hacer pagar también a los mortales por su osadía. Entonces, decidió visitar a su hijo Hefesto, el herrero de los dioses y le ordenó la creación de la primera mujer, a imagen y semejanza de Afrodita.

 Así lo hizo, la talló con suma delicadeza para luego recibir el soplo vital de los cuatro vientos y todas y cada una de las virtudes imaginables (tema que luego trataremos), incluida la más poderosa arma de doble filo: la curiosidad. Para concluir su plan, Júpiter también requirió la creación de una pequeña ánfora dorada, que otorgó a la recién creada Pandora, haciéndola jurar que el recipiente nunca sería abierto.

 Posteriormente, la joven fue entregada a Epimeteo, quién hizo halago de su ingenuidad al negligir todas las advertencias de su hermano, más precavido, vidente y desconfiado de los dioses, casándose así con Pandora. 

 Ambos tuvieron una vida idílica hasta que la joven no soportó la avispa de la curiosidad que la reconcomía por dentro, por lo que decidió abrir el ánfora ligeramente... Por desgracia, esa apertura fue suficiente para que todos los males que Zeus había encerrado allí se liberasen y acecharan a la humanidad. Finalmente, tras aquel desastre, en el fondo del recipiente aún quedaba un último espíritu, la esperanza, una muestra de la bondad de Hefesto, que fruto de su amor por Pandora y preocupación por ella, había escondido allí a Elpis, para que, pese a todos aquellos pesares, la humanidad siguiese adelante...

* Nótese la sustitución de "caja dorada" por "ánfora", debido a que en el escrito original, se hablaba de "pythos"(πίθος) es decir, ánfora-, pero Erasmo, en su escrito de 1508, lo sustituyó por pyxis (πυξίς) que significa caja. También es de destacable mención el que sea Pandora la que abre el ánfora y el que salgan males de ella, ya que en algunas versiones es Epimeteo el que la abre y del recipiente escapan todas las virtudes, volviendo así a los dioses y dejando a los humanos en la desgracia, solo con la esperanza. 


 Resulta curioso cómo, tanto para los defensores de la lógica (logos) cómo los de los mitos (mithos), el modelo ideal humano se reduce a las mismas cualidades, tanto físicas como psicológicas; y más espléndido resulta aún que dichas cualidades se encuentren en una mujer. Esto es debido a que durante toda la historia, se ha menospreciado a la mujer y rebajado por debajo del hombre, siendo siempre un la sombra de este o cómo decía Aristóteles: simple materia inútil relegada al hombre, que es la forma (no expresado con estas palabras pero seguro similares. 

Aparte de poseer decenas de ventajas y dones maravillosos, tiene otra característica que verdaderamente la separa de otras deidades cómo Afrodita o incluso Atenea: su humanidad. Esta característica puede parecer obvia o insignificante pero es verdaderamente crucial. Para empezar ambas diosas anteriores cómo todas los mujeres mitológicas viven bajo la sombra de otra deidad más importante de género masculino, quien puede someterlas y vencerlas innumerables veces, controlándolas por lo que no son libres. Por otro lado, Pandora no está bajo el mandato de ningún hombre, ni si quiera sometida por su creador Hefesto quien se arrodilla ante ella al ser creada y la esculpe con el mayor amor y respeto posibles, de esto deriva su humanidad y capacidad de sentir, lo que le impedirá alejarse de su marido pese a que este no escuche sus advertencias de no abrir la caja. Entonces realmente no es 100% libre, pero si el amor es lo único que la detiene, la convierte en cinco veces más impresionante. Otro resultado de su humanidad es la curiosidad, característica esencial en un filósofo y en un humano (que en mi opinión son o deberían ser sinónimos) que siempre resulta ser una virtud valiosísima en los hombres pero una pena que daña a todos a su alrededor en las mujeres...

Para concluir, no solo he elegido a esta fuerte, independiente y capaz mujer como símbolo de la filosofía por dichas características, hay otra razón por la que Pandora se merece ser el canon de la filosofía y esto es la esperanza que trae consigo, muy necesaria para cualquier filósofo que no llegue a ningún resultado en sus reflexiones o cualquier otra mujer que pase por las dificultades que atravesó pandora, siendo aún culpada por el hecho de ser humana y filósofa.








Buscando la última viñeta de Mafalda, he encontrado este cómic creado por Nathan Yaffe que de manera visual y cómica (valga la redundancia) recrimina la delegación de la mujer a roles inferiores. Me ha parecido brillante por lo que la comparto por aquí con todos vosotros.











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